Soledad no deseada, un reto para la Gerontología

Cuando los/as profesionales en gerontología habíamos centrado la mayor parte de nuestros esfuerzos en las nuevas tecnologías y en los nuevos modelos de atención emergentes un antiguo “conocido” se rebela como uno de los principales problemas de nuestra sociedad: la soledad.

La soledad, o mejor dicho la soledad no deseada, se presenta como uno de los grandes problemas del siglo XXI cuando nos referimos al ámbito de la gerontología. La ruptura con ciertos patrones de vida, la pérdida de seres queridos o el frenético ritmo al que vivimos son algunas de las causas que generan que hoy en día este mal sea una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad. Pero analicemos la situación a través de datos objetivos, según el INE en uno de cada cuatro hogares de nuestro país vive una persona sola y en un 42% de los casos se trata de una persona mayor de 65 años; de este 42% la mayor parte de ellas son mujeres. De esta manera tenemos un escenario en el que prácticamente 2 millones de personas mayores viven solas en España, dato realmente alarmante que nos acerca a escenarios que ya se están reproduciendo en los países nórdicos.

¿Y cómo luchamos contra este “mal silencioso”? Pues en primer lugar contando con los dispositivos adecuados de prevención de la soledad, donde no solo hagamos partícipes al usuario y su entorno familiar. La soledad no deseada es un problema social y, por tanto, debe ser tratada desde todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Por otro lado es fundamental crear y potenciar los instrumentos de detección de esta problemática, ya sea desde el ámbito sanitario, social o desde cualquier entorno que entre en contacto con este colectivo, por tanto es fundamental sensibilizar a toda la sociedad de la problemática tan importante que supone la soledad no deseada y de los efectos adversos que puede generar en la persona, entre los que podemos destacar el insomnio, el aumento de la presión arterial o el aumento de los síntomas propios de la depresión, evolucionando en muchos de los casos en el diagnóstico de esta enfermedad psicológica. Las consecuencias de la soledad son tan graves que actualmente causa más muertes en nuestro país que la obesidad.

Por todo ello es fundamental que a la hora de hacer una previsión en materia de intervención gerontológica se tengan en cuenta los factores que afectan a la soledad entre las personas mayores, especialmente a los aspectos que hagan referencia a la prevención y a la concienciación respecto a este “mal silencioso” que cada día afecta a más personas en nuestro país. Por ello podemos decir que  la soledad en las personas mayores se presenta como uno de los retos pendientes a tratar desde todos los ámbitos de la atención sociosanitaria.

Por último copio el link de la presentación del Dr. Javier Yanguas en relación a las dimensiones y la complejidad de la soledad en las personas mayores: https://docplayer.es/76238590-La-soledad-en-las-personas-mayores-complejidad-y-dimensiones-dr-javier-yanguas-matia-instituto-gerontologico.html

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